Formacion Gestalt Vitoria
Formacion Gestalt Vitoria
      

 Aquí iremos añadiendo diferentes testimonos. Esto es lo que dicen exalumnas y exalumnos sobre la formación Gestalt. 

 

Me invita Víctor a exponer en unas 10 /15 líneas lo que ha supuesto para mí la formación Gestalt. Fueron tres intensos años, del 2008 al 2011, de introspección y expresión en grupo a través, no sólo de la palabra sino también de la danza, teatro, dibujo y escritura. 

Aprendí a esperar, a esperar que el deseo cogiera forma, surgiera de ese magma inconcreto e informe  y tomara una figura (significado de gestatl)

Aprendí a observar más detenidamente y a expresar y compartir con los demás las emociones más básicas: dolor, rabia, alegría y tristeza. 

Aprendí a ser r más consciente de mis juicios, de mis exigencias, de mis manipulaciones y a poder aceptarlos con humor y amor.

Aprendí a confrontar y a acompañar a los demás en su camino que era también el mío. 

Aprendí a amar mi parte  femenina  y mi lado masculino. 

Aprendí a observar  alguno de los  mecanismos de defensa que utilizo en mi vida cotidiana: proyección, deflación,.. 

Aprendí  a  enfrentarme  a mi pasado desde el aquel entonces presente. 

Fue  a través  de la relación con los otros compañeros y compañeras y ayudada  por las personas que anteriormente habían  transitado ese camino (profesores)  cómo pude   ver y aceptar   mis   aspectos luminosos y deficitarios. Fue un estupendo  laboratorio donde aprendimos a manejar  técnicas aplicables a nuestra vida diaria.  

Amelia Murga, Profesora

Vitoria-Gasteiz, a 8 de mayo del 2017

Soy Marga y tengo cincuenta y seis años. 

Parte de mi vida la dedico a mi familia y a mi hogar, también trabajo en una fábrica. 

Se puede decir que vengo haciendo las mismas tareas que hacía antes de hacer la formación Gestalt en 2011. Pero yo sé que lo que hago de alguna forma lo vivo de diferente manera. Mi experiencia tras pasar por la formación Gestalt, me ha enseñado a ver que desde pequeña mi atención la utilizaba para cumplir las reglas como yo las entendía. Ahora comprendo que fingía ser lo que no era porque me daba miedo que me rechazaran. 

Me ha enseñado a darme cuenta de que la mayoría de las veces que sufro es por como imagino o supongo que son las cosas. Tomándomelo a personal y creyendo que estoy en lo cierto. Y es que sólo vemos lo que nos interesa y oímos lo que queremos oír. 

Hacer la formación me ha ayudado a conocerme mejor y a comprender mejor a los demás. Siento que de alguna manera llego a la gente con la que me relaciono. 

La vida a veces se nos presenta dura, la filosofía Gestalt me ha enseñado a acoger el sentimiento sea cual sea. Siento que esto me hace ser más fuerte. 

Me doy cuenta que evito situaciones que me producen miedo, que pretendo ser perfecta, que no tengo en cuenta lo que necesito, que no confió en la vida etc. La formación Gestalt me ha enseñado que cuanto más consciente soy y más estoy en la verdad, más cerca estoy de la libertad. 

Sé que a veces no hago bien las cosas, he aprendido que no debo castigarme por ello. 

El conocimiento que me ha dado esto, es el camino que quiero seguir como ser humano. 

En la experiencia que tuve mientras hacía la formación, lo primero que me trae a la memoria es el grupo, la sensación que me llega me gusta, lo que allí vivimos no fue nada fácil, creo firmemente que fue muy positivo. 

Recuerdo a los diferentes terapeutas, especialmente a Estefana y a ti Víctor, acompañándonos desde el principio hasta el final. 

Tengo muy presente a José Luis, por todo lo que compartió con nosotros. Gracias por todo.

 

Marga Ezkurra.

Agurain, a 15 de mayo del 2017

 

La formación gestáltica me ha resultado imprescindible para conocer y reconocer  pulsiones y compulsiones propias. Al tener conciencia de ellas he podido resolver mi cotidianidad de manera más sana.  Me ha dotado de herramientas para la gestión emocional personal y grupal. Me ha servido para vivir de manera más consciente que no significa más feliz, pero si más coherente.

 

Aitziber Yeregui. Profesora Euskera

Vitoria-Gasteiz, a 3 de mayo del 2017

La experiencia formativa gestáltica fue el inicio de un viaje, un viaje en el que todavía me hayo y que tal vez no termine nunca, el viaje más importante, el viaje hacía mí misma.  En este proceso, sin duda había profesores y profesoras, libros para leer e investigar, teorías, horarios y trabajos que realizar. Pero la dinámica de aprendizaje no tenía nada que ver con los métodos a los que yo estaba acostumbrada.  Aquí yo era la maestra importante, la que marcaba la hoja de ruta, la que decidía si quería seguir aprendiendo y la que debía pagar las consecuencias de una decisión u otra.  Tanto en lo personal como en lo profesional, esta formación me ha ayudado a coger el timón de mi vida, a entender que la realidad es la que es, pero que yo puedo hacer algo por interpretarla de una manera más saludable y que cuando eres adulta los demás no son responsables ni de mis desgracias, ni de mis alegrías.

Así mismo, experimenté que no puedo acompañar a otras personas si primero no he perdido el miedo a estar conmigo a solas. Que no querré a nadie de verdad si antes no he aprendido a amar incondicionalmente mi cuerpo, mi historia, mis pensamientos y mis emociones. En la medida que voy encontrando esta comprensión, voy experimentando que hay un remanso de paz donde no faltan las preocupaciones pero donde hay algo que es más grande que ellas y que está en mí. Yo sigo en ello y me alegro enormemente de haber invertido mi tiempo y dinero en esta travesía que duró tres años y que llevé a cabo con un equipo de guías y compañer@s por los que siento un profundo agradecimiento.

 

Mónica Axpe Velar. Educadora social.

Vitoria-Gasteiz, a 15 de Mayo del 2017

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